Latacunga, tradicionalmente reconocida por su tranquilidad, atraviesa hoy una compleja crisis de seguridad que ha transformado la dinámica de sus habitantes y comerciantes. En los últimos meses, el incremento de delitos de oportunidad y la incursión de bandas organizadas han generado un clima de vulnerabilidad constante en sectores estratégicos. La percepción de riesgo se ha agudizado debido a ataques armados aislados y robos sistemáticos en el centro histórico, lo que ha obligado a muchos negocios a modificar sus horarios de atención y a invertir en sistemas de vigilancia privada ante la sensación de que los esfuerzos institucionales aún no logran contener la ola delictiva.
Un cliente fue víctima de un asalto a mano armada en un restaurante del centro histórico de Latacunga, en plena hora de alta afluencia. El delincuente huyó en una motocicleta y, hasta el momento, la Policía Nacional no ha logrado su captura.
En particular, la calle Amazonas, uno de los ejes comerciales más dinámicos de la ciudad, se ha convertido en un punto crítico donde la alta afluencia de personas contrasta con amenazas crecientes. Locales muy concurridos en esta zona han reportado incidentes de extorsión y acoso agresivo, donde grupos de personas exigen contribuciones bajo intimidación. Esta situación es especialmente preocupante para los propietarios, quienes se enfrentan al dilema de mantener sus puertas abiertas en un entorno donde la presencia policial suele ser percibida como insuficiente, y donde la actividad comercial se ve empañada por el temor a represalias o asaltos a plena luz del día.

